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Buscadores de oro en las orillas del Miño

Un buscador de oro ayer en las proximidades de las pozas de Outariz

La crisis agudiza el ingenio, y las ganas de buscar nuevas formas de supervivencia. Es importante recordar que Ourense viene de la palabra “Auriense” y que era conocida por los romanos como “la ciudad del oro”.

Ya habíamos escuchado rumores sobre la práctica de buscar pepitas de oro a lo largo del cauce del río Miño, muchos ya sabíamos por la historia que si los romanos se quedaron en Ourense no solo fue por sus aguas termales, sino, por ser un lugar donde encontrar ese metal precioso con bastante facilidad.

En los últimos dos años el precio del oro se ha disparado y la verdad que como nos cuenta José (parado de larga duración y actualmente buscador de oro) el encontrar un par de gramos a la semana es un sueldo a fin de mes.

José, llevaba ya 2 años en paro y actualmente sin percibir prestación alguna, por lo que se decidió a probar suerte con este arte. “Es lógico de pensar, que todavía quede algo sin recoger después de tantos años… y ¡al precio que está!

Estos días son buenos para buscar oro en las pozas termales, como han estado inundadas y el río a bajado con mucha fuerza, las pozas han hecho la labor de recipiente para la tierra y las piedras que el río ha arrastrado. De esta forma nos han facilitado bastante el trabajo” nos comentaba José mientras rebuscaba algún posible grano de oro en el recipiente que usa para remover el lodo.

“La verdad, nos confiesa, hay muchos días que no encuentro nada. Pero a veces hay suerte y otras veces encuentras otros objetos de valor que la gente pierde y el río arrastra”.
Sin ir más lejos el otro día un compañero encontró un Rolex chapado en oro, tuvo suerte, era sumergible y a su propietario parece que no le interesa mucho encontrarlo.

Mientras abandonamos las pozas de Outariz después de conocer a este ourensano buscador de oro, José, nos grita y gesticula a lo lejos… parece que ha tenido suerte.